El destino espiritual de Estados Unidos
Desde el descubrimiento de este continente, América —su cultura, su historia y su religión— se ha forjado según los designios de un destino cósmico. No es que ninguna nación se encuentre en el centro del universo, sino que el propósito al que un pueblo está llamado puede moldear el destino de millones.
Estados Unidos no es una garantía de libertad, sino la oportunidad de alcanzarla. Es el lugar donde la llama de la libertad no se consagra en monumentos, sino que se deposita en el altar del corazón humano.
El cumplimiento de un destino cósmico no es automático. La libertad es el don —y la responsabilidad— que recae sobre un pueblo.